- IntroducciónLa gallina andaluza azul es un ave que goza de gran prestigio entre los avicultores, siendo una de las razas de gallinas españolas reconocidas internacionalmente. El rasgo más destacado de estas gallinas es el color gris azulado de su plumaje, que ya sorprendió en su momento a los antiguos criadores ingleses que explotaban las minas y bodegas de Andalucía. Su fascinación por ellas les llevó a intentar incrementar su colorido dándose el caso de que existe actualmente una variedad conocida como andaluza azul internacional o británica, con un plumaje de color azul más intenso y ribeteado de negro, conseguido bien por selección o por el cruzamiento con otras razas. Con respecto a su morfología, esta se corresponde con el tipo de la gallina mediterránea. Como dato productivo indicar que el huevo alcanza un peso de 70-80g., citándose puestas de 165 huevos al año.
- Origen e historia
Haciendo un poco de historia, esta raza de gallinas, según indica W.O. Jennings en 1921, era originaria de Andalucía, comunidad del Sur de España. Entre los primeros criadores de Andaluzas, cita el autor, se encuentra a Mr. John Taylor, de Shephers Blush (Inglaterra), que fue el primero que llevó gallinas Andaluzas a Inglaterra importadas de España. En la época en que Mr. Taylor hizo su importación las gallinas Andaluzas, con el verdadero color azul en el plumaje, eran muy escasas en España.
- Distribución geográfica
Actualmente el censo aproximado de la raza, según datos facilitados por la Delegación en Andalucía de la Asociación Española de Avicultura Artística, se estima en unos 10.000 animales y en 37 los criadores de la misma, encontrándose distribuidos por la campiña sevillana y cordobesa, ubicándose su núcleo más numeroso en la población de Utrera, cuna de esta raza.
- Descripción de la raza
Con respecto a su morfología, esta se corresponde con el tipo de la gallina mediterránea, es decir cuerpo ligero, tamaño mediano y porte airoso y elegante. La orejilla es blanca y su cresta grande y sencilla. Tiene la piel y la cáscara del huevo de color blanco. El gallo pesa algo más de tres kilos, su cabeza presenta una cresta de cinco dientes muy serrada y de tamaño mediano. En la cabeza destaca la orejilla de color blanco que tiene forma de almendra, con piel lisa y tamaño mediano. El cuello es más bien largo, destacando la cola que flota sobre la espalda con cada pluma bordeada de azul muy oscuro lustroso. Las alas son grandes, bien plegadas. La cola también es grande con timoneras anchas y superpuestas, colocadas en ángulos de 45º sobre la horizontal. Las hoces son largas, uniformes y bien curvadas. Las plumas y las patas son azul pizarra. Los ojos castaños rojizos. La gallina pesa unos 2,5 Kg. La cabeza, cara, pico y ojos son como en el gallo pero su ojeriza es más pequeña. La cresta, más pequeña que la del gallo, de color rojo vivo, con cinco dientes definidos, la parte del frente de la cresta y el primer diente están erguidos, el resto cae sobre un costado. La cola está bien abierta, con un peso de 70-80 g. Se citan puestas de 165 huevos al año. Por los datos que tenemos y nuestra propia experiencia, las gallinas blancas procedentes de azules son las que ponen huevos más grandes.
- Situación actual y perspectivas
La situación actual de la raza es de claro retroceso, en gran medida motivado por la incertidumbre que está provocando la enfermedad de la Gripe Aviar entre los criadores de la raza. Si bien entidades como el INIA de Madrid inició las labores para su conservación, así como de caracterización productiva y morfológica, encontrándose en sus instalaciones un núcleo de conservación de la raza. Actualmente la Diputación de Córdoba, también se ha sumado a esa iniciativa e igualmente está desarrollando un programa de conservación que esperemos repercuta positivamente en el fomento y puesta en valor de la raza.
- Productos de interés generados por la raza
La raza Andaluza Azul destaca por sus grandes excelencias estéticas en los concursos morfológicos, si bien indicar que de las razas ornamentales existente en nuestro país sea la Andaluza Azul, la que goce de mayor vigor y aptitud productiva.
- Variante Andaluza Azul enana
La Andaluza es una raza muy antigua, de la que en el año 1885 ya se fundó una asociación; de modo que la variedad enana tuvo su origen mucho más tarde. Poco después de la Primera Guerra Mundial, en el siglo XX, la Andaluza se enriqueció con la aparición de las gallinas enanas. En primer lugar tiene que haber existido de estos animales en Inglaterra, pues está escrito en la literatura antigua que son de origen inglés. Esto no hace referencia ni en tipo ni en color todavía a las actuales exigencias, y ello fue comparado con las actuales más bien como “materia prima”. El perfeccionamiento del color y del tipo se consiguió mucho más tarde. En el libro alemán Nuestras razas de gallinas enanas consta que en el 1 de febrero de 1920 se presentaron en la Exposición Nacional de Gallinas Enanas en los Campos Iluminados de Berlín.
Estos esfuerzos no consiguieron todavía una gran difusión tal como se vio, ya que fueron consideradas como una curiosidad. No obstante, siguieron exponiéndose en los años treinta del siglo pasado. Muchos ejemplares se perdieron probablemente durante la Segunda Guerra Mundial, de modo que hasta 1949 no se volvió a empezar la recría.
Se consiguió algo más rápido de lo que había sido antes de la decadencia, puesto que las experiencias en la organización de la cría y las reglas hereditarias ya se conocían mejor. Igualmente en Inglaterra y en los Estados Unidos se trabajó en la transformación a enana de la Andaluza, de modo que en 1960 fue admitida en el Estándar de Perfección y con ello también obtuvo su reconocimiento.
No obstante, siguieron siendo, después de la recría, todavía una curiosidad; pues, su presencia en las grandes exposiciones fue más bien escasa.
El color azul de nuestras gallinas está unido al resultado de particiones. Que el desdoblamiento del color es una transmisión hereditaria intermediaria ya lo descubrió George Mendel en 1865 y el inglés Bateson en 1901 lo confirmó una vez más. La transmisión hereditaria intermediaria del color del plumaje azul produce en las nuevas crías alrededor del 25 por ciento de animales negros, el 25 por ciento de blancos sucios así como 50 por ciento de azules. Los últimos todavía no son de color uniforme, sino que oscilan entre azul claro y azul oscuro, de modo que no todos en su extensión son adecuados para la exposición. Este problema restringe probablemente la difusión de esta raza.
El color de fondo debería ser lo más parecido posible al color azul de la paloma y todas las plumas deberían mostrar un acusado ribete negro. En los gallos las esclavinas del cuello y de la silla son coloreadas de negro azulado y muestran mucho brillo. No obstante, el color del plumaje azul y el bonito ribeteado deberían alcanzar desde todo el pecho hasta los muslos. La cola también debería ser azul en el tono de fondo, pero aquí se permiten más o menos matices de negro. El óxido que hay en las esclavinas del cuello y de la silla del gallo y, en las del cuello de la gallina, que diluye el plumaje entero es defectuoso; estos animales sólo deben emplearse con cuidado en la cría. De manera que en este sentido deberían observarse algunas reglas de juego en el emparejamiento de animales azules, para reducir en todo lo posible estas faltas. Pues el que quiere criar con éxito por más tiempo, debe saber precisamente, en qué momento debe compensar de nuevo la cría con colorante negro. Con el emparejamiento de azul y azul se crían los animales más bonitos de color, pero con los años las esclavinas de la silla y del cuello se vuelven cada vez más oxidadas o de marrón sucio. Se puede interrumpir el proceso cuando se emplean en la cría gallos negros, que deberían ser de color puro, sin violeta ni brillos de rojo en el cuello ni en la silla. Los que quieren exponer animales azules de este emparejamiento a menudo se encuentran que hay demasiado color azul en el fondo. Estos animales entonces se emparejan unos con otros y aportan, ya en el segundo año, mejores animales de color, pero también animales aislados de color azul claro, que no muestran ningún ribete o apenas, que no corresponden al estándar.
Después de tres y hasta cuatro años el color se pierde lentamente y el tono marrón impuro vuelve a acentuarse, por lo que después de dicho tiempo es necesario volver a seguir el mismo emparejamiento. De ningún modo deberán emplearse en el emparejamiento animales de color azul con “blanco sucio”. Con este emparejamiento desaparece a menudo el bonito ribeteado de las plumas negro por completo, o bien resulta demasiado estrecho y abierto.
De modo que es práctico, siempre que se quiera exponer con éxito, llevar de manera imprescindible un libro de cría o al menos tomar notas, para saber exactamente, quiénes son los antepasados de estos animales. Está bien siempre que se pueda trabajar con dos linajes. En efecto es la garantía de que cada año se tengan nuevos animales aptos para las exposiciones.
La Andaluza Azul enana debería ser una gallina vistosa y alargada con una buena posición medianamente alta. Por ello los animales deberían mostrar unos muslos bien visibles.
El porte del cuerpo tiene algo de declive, en conjunto, que lo reflejan también su pecho abombado y llevado un poco alto. En prolongación con la espalda alargada hay la cola, que se debería ver completamente sin esquinas ni aristas y llevada suelta. En comparación con la espalda se lleva sólo ligeramente levantada. Las hoces deberían estar tan llenas como sea posible y bien encorvadas. Con ello debería observarse en todo lo posible alguna pluma ancha, lo que no es nada fácil de conseguir con el color azul. Aunque las plumas anchas sólo se descubren bien en las plumas de la cola del gallo y de la gallina. Cuando se habla de una buena postura medianamente alta, de ninguna manera quiere decir que deba ser de armazón estrecho. La proporción de la forma del cuerpo y de la altura deben hacer juego. El color de las patas siempre debe ser azul pizarra, con la edad se vuelven un poco más claras. No obstante, nunca debería existir ningún resplandor amarillento ni color amarillento en la planta de los pies.
Como verdaderas enanas deberían tener un peso de 900 gr. el gallo y unos 800 gr. la gallina, lo cual se pone de relieve con el tamaño de anilla, número 13 en el gallo y 11 en la gallina.
Características morfológicas
La cara debería ser roja y sin arrugas. A menudo está guarnecida de pequeñas plumas de color azul negruzco. Todo color blanco en la cara roja no será bien visto y se matizará según la extensión y edad del animal. Los lóbulos de las barbillas, en el estándar, son medianamente largos y muestran una textura fina. El autor siempre dice que los lóbulos de las barbillas deben armonizar con la cresta simple.
La cresta debería estar sujeta y mostrarse algo alargada, con unos cortes de las púas regulares y medianamente profundos. El estándar declara sobre este punto que la cresta no debería continuar hacia la nuca. Abolladuras o chichones en la cresta o una demasiado delgada, a menudo hacen un pliego de la misma cresta algo reclinada, que en el gallo no es bien visto. En cambio en la gallina, la cresta en la segunda mitad debería inclinarse algo a un lado, lo que es una ventaja. Las orejas deberían ser de tamaño mediano y bien lisas; son especialmente bonitas las que tienen una forma ovalada. En ningún caso deberían ser grandes y, eso sí, ante todo ser blancas, el rojo en las orejas cuenta como una falta grave. Los ojos colocados en el centro de la cabeza deberían ser en todo lo posible oscuros, permitiéndose aún los ojos rojos; aunque ante animales de igual valor se preferirán los ojos oscuros. El pico algo fuerte debería hacer juego con el color de las patas, con lo que a menudo la punta se aclara un poco.
Como podemos ver aquí, la Andaluza Enana es una raza muy noble en cabeza, forma y color, que es muy exigente con los criadores.
Durante la celebración del centenario de la asociación se expusieron más de cien animales. Naturalmente aquí hay la ventaja de que la asociación acoge ambas la Andaluza grande y la enana, pues hay varios criadores que crían las dos clases.
La Andaluza Azul enana se la considera por lo general como no criadora, aunque ponga muy activamente. Los pollitos salen perfectamente de los huevos con la técnica actual de incubación. En los correspondientes corrales son buscadores de alimento muy activos y se caracterizan por su desarrollo muy rápido, cosa que no se conoce de la Andaluza grande. La enana que mediante los genes, que se ha llevado de otras razas, se desarrolla de forma algo diferente. Realmente es una lástima que en las exposiciones alemanas a menudo sólo se expongan grupos muy pequeños. Quizás algunos criadores o principiantes se decidirían si tuvieran más representación.
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