
Gallo MenorcaAntecedentes
Creo que ya es de todos conocido el movimiento de sensibilización sobre las razas autóctonas que desde la segunda mitad del siglo XX se viene desarrollando, impulsado y dirigido por la FAO, con la colaboración de numerosos países y organismos privados.
En atención al tiempo disponible, y a que estas comunicaciones saldrán publicadas, es importante centrarnos básicamente en el proceso de conservación de las razas y su situación en las Islas Baleares.
Baste saber que las primeras conclusiones del Informe de la FAO sobre los Recursos Zoogenéticos para la Alimentación y la Agricultura se darán a conocer el próximo mes de septiembre en Interlaken (Suiza), conclusiones que por los datos comunicados hasta la fecha (febrero 2007) tienen, como tantas cosas en este mundo, un lado positivo y un lado negativo.
Del lado positivo está el enorme trabajo de recopilación de datos realizado para la descripción de las razas existentes y sus producciones o aptitudes, datos que se han ido incorporando de una forma sistematizada en el denominado Sistema de Información sobre Diversidad de los Animales Domésticos (DAD – SI), banco de datos informático de las distintas razas, creado con motivo de este programa.
Del lado negativo, constatar la irreversible y creciente pérdida de razas, ya que tan solo en los últimos 15 años, de las 7.600 razas existentes han desaparecido 190 (aproximadamente una al mes) y otras 1.500 (20% del total) se considera que están al borde de la extinción.
Y en este proceso estamos involucrados, para ver como, entre todos, podemos detener esta sangría de razas autóctonas y promover su conservación y mejora.
Motivos por los que las razas autóctonas deben conservarse
La FAO define a los recursos genéticos animales como “todas las especies, razas y estirpes que revisten interés económico, científico y cultural para la agricultura …”.
Por otra parte, el documento sobre la Estrategia mundial para la ordenación de los recursos genéticos de los animales de granja, publicado por la FAO en el año 2000 justifica la conservación de estos animales de la siguiente forma:
“los recursos genéticos animales, …, constituyen un patrimonio mundial de inestimable valor. La pérdida de diversidad genética merma nuestra capacidad para mantener y mejorar la producción y productividad pecuarias y la agricultura sostenible, y reduce la aptitud para hacer frente a nuevas condiciones”.
De estas declaraciones se desprende, que estas razas deben ser conservadas, no solo por su interés económico o productivo, factor importante pero no decisivo en estos momentos para algunas razas; sino además por su valor e interés científico, ya que su pérdida impediría el estudio o investigación del potencial genético de que disponen.
De todas formas, para mí, un factor que tiene mucho interés y es al mismo tiempo muy importante en nuestro entorno socioeconómico, es el citado en tercer lugar por la FAO: el cultural.
La mayor parte de nuestras razas autóctonas son monumentos históricos vivientes, creados por el hombre a través de los tiempos, y que han tenido, a veces durante siglos, una elevada incidencia social y económica en el mundo agrario de cada región.
Se trata pues este aspecto cultural o histórico, de un factor difícil de evaluar económicamente, pero si fácil de comprender y evaluar socialmente, ya que estos animales no solo forman parte de nuestro patrimonio genético, sino también de nuestro patrimonio cultural.
Es decir, los principios que nos llevan a conservar las razas autóctonas pueden ser prioritarios desde el punto de vista productivo en algunos casos, o de estudio e investigación en otros, pero en todos existe el principio de la vinculación cultural e histórica, que nos afecta como miembros de una sociedad copartícipe de este patrimonio.
Las razas autóctonas en las Islas Baleares
Llegados a este punto, tenemos que considerar el origen y situación de las razas autóctonas de nuestras islas.
Probablemente por las características insulares de nuestra región, y por su especial situación logística en el Mediterráneo, Baleares fue históricamente objeto de deseo de la mayoría de los países ribereños del Mare Nostrum, y asentamiento de culturas muy dispares hasta su incorporación al Reino de Aragón, tras su conquista por el Rey Jaime I en el año 1229.
Es lógico pensar que estos factores influyeran en el origen y conformación de las razas que han llegado a través de los siglos hasta nosotros.
Baleares dispone en la actualidad de 31 razas autóctonas, desglosadas en dos razas bovinas, dos equinas, cuatro ovinas, dos caprinas, una porcina, una cunícola (Oryctolagus cuniculus cuniculus), seis caninas, cinco gallináceas (tres Gallus gallus y dos Gallus meleagridis), una anátida (Anas platyrhyncos) y seis colúmbidas.
La problemática sufrida por las razas autóctonas en Baleares, no ha sido distinta de la sufrida en el continente.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la gran mayoría de razas autóctonas estaban en vías de extinción y solo algunas de ellas, por su interés económico se seguían explotando, pero incluso en éstas su sustitución o cruce con razas mejoradas foráneas era evidente.
La intervención afortunada de un grupo de ganaderos, inicialmente en Mallorca, creando el Patronato de Razas Autóctonas de Mallorca en 1980, apoyada por algunos ganaderos a título personal y de veterinarios sensibles a esta problemática, lograron, sino invertir el manifiesto declive de algunas razas, si evitar su desaparición, muchas veces sin más recursos que su trabajo y dedicación personal, factores estos que actuaron de catalizador de una opinión generalizada proclive a conservar estos animales que, al margen de su valor productivo y económico, constituyen una parte de nuestra cultura y tradiciones.
En Menorca, la actuación personal de una familia de la Isla, luchando contra viento y marea, consiguió mantener la vaca de raza menorquina, y que hoy gracias a su constancia dispone ya de una asociación de criadores. Lo mismo ocurrió con la gallina menorquina, actuando en este caso de baluarte defensivo la granja escuela de Mahón, hoy Centro de Capacitación y Experiencias Agrarias de Maó, bajo la dependencia del Consejo Insular de Menorca.
En Ibiza y Formentera, la actuación de la Administración Autonómica, en las últimas décadas del siglo XX logró paralizar la desaparición de la oveja ibicenca, aun a pesar de la grave situación que atravesaba y sigue atravesando.

En 1992, se crea l’Associació d’Aviram de les Illes Balears, que agrupa a los criadores de aves domésticas autóctonas de las Islas, ya que el número de criadores de cada raza era escaso y la necesidad de unir esfuerzos evidente, tanto para la representación como para la gestión de cada una de ellas. Su labor es altamente fecunda, ya que en pocos años propone el estándar de cuatro razas de palomas y posteriormente el de la gallina mallorquina, variedad rubia, estándares que son reconocidos y aprobados por la Entente Europea de Avicultura. En la actualidad sigue con los mismos bríos y esta luchando por el reconocimiento oficial y gestión de algunas otras razas aviares propias de las Islas Baleares, al margen de organizar anualmente un gran certamen avícola, en donde es posible comprobar el nivel de mejora que se manifiesta con la selección llevada a cabo por los criadores.
Años más tarde, el 2000, el Patronato de Razas Autóctonas de Mallorca, se convertiría, con la integración de las asociaciones de criadores de las otras Islas, en el Patronato de Razas Autóctonas de las Islas Baleares, que viene trabajando con renovado esfuerzo para ayudar técnica y administrativamente a todos sus integrantes.
La continuada presencia de ambos, Associació d’Aviram y Patronato de Razas, en los foros ganaderos y las ferias locales y regionales de ganado mostrando de forma general o monográfica los animales de las razas propias de las Islas, no es más que una prueba constante y palpable de su buen hacer y vitalidad a través de todos estos últimos años.
No podemos olvidar aquí, la colaboración de la Administración Autonómica a través de la Consejería de Agricultura y Pesca y de los Consejos Insulares, bien directamente o bien a través de su empresa de servicios ganaderos (IBABSA), que atienden económica y técnicamente la gran mayoría de programas que se desarrollan, bien de forma directa o bien mediante convenio con los centros de investigación y entidades públicas o privadas, dependientes muchos de ellos de las Universidades Españolas.
En la actualidad la situación organizativa de los criadores de estas razas autóctonas en Baleares tiene una doble vertiente: la asociativa y la de reconocimiento de razas.
En la asociativa se ha de destacar que los criadores de cada raza están integrados en una asociación propia reconocida por la Consejería de Agricultura, con sus estatutos y que gestiona, en su caso, el Libro Genealógico, del que disponen prácticamente ya todas las razas reconocidas por el MAPA.
Todas las asociaciones están integradas voluntariamente en el Patronato de Razas Autóctonas de las Islas Baleares, entidad privada, como ya se ha dicho para la defensa y promoción de estas razas.
En el caso de criadores de especies minoritarias, como son las de avicultura, entendiendo por ellas las aves de razas autóctonas domésticas (gallinas, pavos, palomos, ánades, etc.), estos figuran agrupados en la Asociación de criadores de aves de razas autóctonas de las Islas Baleares (AVIB), a la que antes me he referido, que a su vez está presente como miembro del Patronato de razas autóctonas, a los efectos de que todos los sectores tengan su voz en esta entidad.
El reconocimiento de las razas y de las agrupaciones raciales se realiza por la Consejería de Agricultura, previa solicitud y estudio de la misma, en base a las disposiciones legales publicadas en el seno de la Comunidad Autónoma.
Por lo que a ayudas y estudios técnicos se refiere, quedan todavía algunos eslabones de la cadena sin cubrir, como es el caso de de perros y palomos, que no son menos importantes que los otros desde el punto de vista genético y de la cultura de nuestra región. A ellos tendrá que darse una prioridad en los próximos programas.
Actuaciones sobre las distintas razas
Basados en la normativa del Real Decreto 997/1999, de 11 de junio sobre fomento de las razas autóctonas españolas de protección especial en peligro de extinción, las cuales figuran en el Catálogo oficial de razas de ganado de España (Real Decreto 1682/1997 de 7 de noviembre, actualizado para distintas razas con posterioridad), se realizaron en un principio las estadísticas que recogían los aspectos productivos, estructuras de población y capacidad reproductiva de cada raza, para pasar posteriormente a la realización de estudios sobre aspectos etnológicos, zootécnicos y productivos, así como sobre su caracterización morfológica y reproductiva, para pasar finalmente a la caracterización genética de cada raza.
El trabajo ha sido francamente difícil los primeros años ya que en todos los casos se ha tenido que actuar con una labor previa de soporte a la creación de las asociaciones y formación de sus miembros, las cuales han sido en la mayoría de los casos las promotoras de los estudios realizados hasta el momento.
La Administración colabora aportando ayuda técnica y económica a través de IBABSA, empresa de gestión ganadera de la Consejería de Agricultura, que ha intervenido en la propuesta definitiva de los programas y en la firma de convenios con las entidades científicas que se encargan de su realización y desarrollo.
De una forma muy sucinta, intentamos enumerar las principales actuaciones realizadas en estas materias por cada raza.
- Équidos:
Programa de conservación, selección y mejora:
Los estudios genéticos del caballo mallorquín y menorquín inicialmente se hicieron con la participación de la Facultad de Veterinaria de Córdoba.
En la actualidad los estudios están distribuidos en los siguientes centros:
Caballo de raza mallorquina: Facultad de Veterinaria de Córdoba.
Caballo de raza menorquina: Escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Sevilla.
Asno de raza balear: Universidad Autónoma de Barcelona. Existen otros estudios colaterales realizados sobre esta raza.
- Óvidos:
Caracterización genética. Se está realizando un estudio individual y comparativo de las cuatro razas de Baleares por la Universidad de Zaragoza.
En la actualidad se desarrolla también un Programa de conservación, selección y mejora, dentro del cual se marcan tres objetivos: Fomentar la cría de estas razas mejorando la capacidad del crecimiento de los corderos, la productividad numérica o prolificidad y la capacidad de su resistencia al “Scrapie”. El programa se desarrolla bajo la dirección de la Facultad de Veterinaria de Córdoba.
- Bóvidos:
Vaca de raza mallorquina. Se han realizado ya estudios de caracterización genética, por la Universidad de Zaragoza.
Vaca de raza menorquina. Se han realizado y se siguen realizando estudios de caracterización genética y estudio genético de calidad de leche y queso, a través de la Universidad de Zaragoza.
- Ganado porcino:
Es tal vez el más estudiado y el que más programas tiene en marcha, dada su especial trascendencia en la producción de embutidos propios de las Islas, con Indicación Geográfica Protegida (IGP) otorgada por la Unión Europea.
Los estudios de caracterización genética se han realizado con la Universidad de las Islas Baleares, IRTA y Universidad Autóctona de Barcelona.
En la actualidad se están desarrollando distintos estudios, entre los que destacamos los siguientes:
Estudio de genes que permitan la trazabilidad de los productos cárnicos de esta raza y que detecten la contaminación con productos de otras razas.
Detección de genes para la mejora de la productividad en la raza y de su calidad de la carne y tocino.
Programa de conservación de la variabilidad de la raza, basado fundamentalmente en el estudio y determinación de paternidad en todos los actuales y futuros reproductores de la raza.
Estudio de correlación genética y producciones.
Todos los estudios se están realizando en colaboración con el IRTA de Cataluña.
- Ganado caprino:
En la cabra mallorquina se han realizado los estudios de caracterización genética por la Universidad de Zaragoza en su variedad de cabra doméstica y por la Universidad de Córdoba en su variedad de cabra asilvestrada.
En la cabra pitiüsa se están realizando las gestiones y la toma de muestras para efectuar la caracterización genética, y me imagino que en breves fechas el programa se pondrá en marcha.
- Aves:
En la gallina de raza menorquina se ha realizado un primer estudio de caracterización genética y productiva de la población existente en Menorca bajo la dirección de la Escuela de Ingenieros Agrícolas de la Universidad de Lérida y el IRTA, y en la actualidad se sigue trabajando con este último centro a efectos de selección y mejora productiva.
En el caso de la gallina de raza mallorquina, se realiza la caracterización genética a través de un convenio con el IRTA y la colaboración de la Fundación Natura Park.
- Otras tareas:
Al margen de estas tareas específicas se ha venido desarrollando por la Consejería de Agricultura y Pesca, desde el año 2003, distintas actuaciones de promoción de las razas mediante la publicación de trípticos monográficos de cada raza, así como de libros divulgativos con el origen y características de todas las razas, CD’s interactivos para divulgación de las características de las razas autóctonas de las Islas, acompañado todo este proceso por un Programa sobre las Razas Autóctonas de las Islas que se imparte en las escuelas a los alumnos comprendidos entre los 7 y 14 años, por parte de personal especializado, programa que se acompaña de visitas a centros o explotaciones que disponen de estos animales
Conclusión
De todas formas y como resumen, se puede afirmar que, con la excepción de algunas razas y a pesar de las distintas ayudas recibidas para su organización y estudio, la mayoría de ellas siguen en una evidente situación de precariedad.
El nivel de deterioro de las razas era muy grande y lógicamente el regreso a una situación de normalidad es lento, con el peligro esta vez de que si no se produce un apoyo decisivo a sus criadores, estamos abocados a la pronta desaparición de estas razas, lo que puede ocasionar no solo la pérdida de una importante base genética, que sería ya irrecuperable, sino también la desaparición de una parte de la historia, cultura y costumbres de nuestra región.
Esperemos y hagamos votos, para que reuniones como esta del I Congreso de Etnología Avícola de Castropol, sirva de plataforma e incentivo, no solo a las asociaciones de criadores de nuestras razas avícolas autóctonas, sino también a las distintas Administraciones de nuestro país, cada una en su nivel y todas con el mismo objetivo, para que apoyen de una forma decidida la conservación y mejora de este ingente patrimonio genético y cultural que España posee.
Gallo mallorquín